martes, 10 de marzo de 2009

Ciudades saturadas de publicidad : En las micros

Las primeras alertas de saturación publicitaria se remontan a finales de los sesenta y principios de los setenta cuando Al Ries describía la sociedad Norteamericana de la época como de “sobrecomunicada”. Si retrocedemos unas décadas (hasta los cuarenta) nos encontramos con un diagnóstico similar. En efecto, en ese entonces el lingüista Leo Spitzer se asombraba de que habiendo tanto anuncio publicitario circulando por nuestras ciudades, nadie, a la fecha, se había preocupado de estudiar los textos publicitarios desde el punto de la lingüística. Como una manera de suplir ese vació se puso a estudiar anuncios de Zumo desde el enfoque teórico y metodológico de su disciplina.

Desde ese entonces la cantidad de publicidad en sus diversos soportes se ha multiplicado de manera exponencial. Sin entrar en la estadística del total de anuncios, frases e imágenes a las que estamos expuestos, sólo sabemos por intuición que la cifra es muy amplia. Incluso, es tanta la abundancia de información y comunicación comercial que muchas veces nos exponemos a la publicidad sin percibirla (a lo menos, en el plano de la conciencia). La presencia del discurso publicitario en nuestras calles es tan abundante que ha comenzado a confundirse con la naturaleza; del mismo modo, como en nuestros desplazamientos vemos arboles, flores y montañas.

En lo que sigue, vamos a ver algunas fotos que ilustran lo que se viene afirmando. Si bien, en esta ocasión no presentare cifras (que ilustran la magnitud del hecho), vemos como el mensaje publicitario va cubriendo todos los espacios urbanos para instalarse como soporte; para, desde ahí, persuadir a los transeúntes, ciudadanos y consumidores.